Fuentes de material para Bonsai

Fuentes de material para Bonsai

Todos los bonsái comienzan con un espécimen de material base, una planta que el horticultor desea adaptar para convertirla en un bonsái. La práctica del bonsái es una forma inusual de cultivar plantas en la que rara vez se parte de semillas para obtener el material base. Para poder obtener la apariencia añosa de un bonsái dentro de un lapso de tiempo razonable, se prefiere que la planta base ya posea un crecimiento parcial o sea madura. Un espécimen puede ser elegido específicamente para bonsái por poseer ciertas características estéticas, tales como una edad natural avanzada en un espécimen recolectado en estado salvaje, o un tronco libre de heridas en un ejemplar de vivero. O alternativamente puede ser elegido por razones que no están ligadas con lo estético, tal como la rusticidad del clima local del horticultor o el bajo costo (en el caso de materiales recolectados).

Propagación:

Aunque toda técnica de propagación puede producir material base para bonsái, solo algunas técnicas son preferidas ya que permiten producir rápidamente un tronco relativamente maduro con ramas apropiadamente ubicadas.

Esquejes: Al extraer un esqueje, se corta parte de una planta y se la coloca en un suelo apropiado para que desarrolle raíces. Si la parte que se corta es relativamente gruesa, como por ejemplo una rama madura, se la puede desarrollar en un bonsái que parezca de edad avanzada más rápidamente que si se parte desde una semilla. Desafortunadamente, los esquejes más delgados y jóvenes tienden a desarrollar raíces con mayor facilidad que aquellos esquejes más gruesos o más maduros. Para la propagación de bonsái los esquejes por lo general proveen material base que debe ser cultivado durante cierto tiempo antes de poder comenzar a pensar en desarrollarlo como bonsái.

Acodo: es una técnica en la cual se promueve el desarrollo de raíces en una parte de la planta, por lo general una rama, mientras que aún se encuentra conectada con su planta madre. Luego de haber echado raíces la rama es cortada de su madre y cultivada como una entidad independiente. Para producir material para bonsái, es posible realizar tanto acodo en el suelo como en una rama en el aire (colocando una bolsita con tierra alrededor de la zona donde se desea promover el desarrollo de raíces), al transformar una rama madura en el tronco de un árbol nuevo. El punto en el cual se promueve el desarrollo de raíces puede encontrarse cerca a un punto de ramificaciones laterales, de forma que el árbol con raíces resultante disponga en forma inmediata de un tronco grueso y ramas bajas, características que son deseadas en la estética de un bonsái.

Recolección:

La recolección de bonsái consiste en encontrar material de bonsái apropiado en su estado salvaje, removerlo de su posición, y replantarlo en un recipiente para su desarrollo como bonsái. La recolección puede comprender materiales salvajes de zonas boscosas naturales, o especímenes cultivados que se los puede encontrar en parques y jardines. Por ejemplo, plantas maduras de parquizaciones que son desechadas en un sitio en construcción pueden brindar excelente material para desarrollar un bonsái. Árboles que han formado parte de cercos vivos, y que durante muchos años han sido podados a una altura determinada, poseen troncos gruesos y retorcidos que atraen a los recolectores de bonsái. En aquellos sitios que se encuentran en cercanías de una frontera de árboles (la línea más allá de la cual no crecen árboles, sea a causa de la altitud, temperatura, humedad del suelo, u otras condiciones), es posible encontrar sobrevivientes con cierta edad y naturalmente enanos.

El principal beneficio de recolectar especímenes para bonsái es que los materiales recolectados pueden ser maduros, y tener las marcas naturales y formas de su edad, lo cual las hace más apropiadas para desarrollar bonsái comparado con las plantas jóvenes que se obtienen en los viveros. El menor costo es otro posible beneficio, ya que una licencia de recolección de árboles a menudo es más barata que la compra de los árboles en un vivero. Algunas de las dificultades de recolectar incluyen el poder encontrar especímenes adecuados, conseguir el permiso para extraerlos, y el desafío de mantener con vida un árbol maduro mientras se lo adapta y trasplanta a una maceta bonsái. 

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