Cuidados del Bonsai

Cuidados del Bonsai

Los árboles pequeños que se cultivan en recipientes, tales como el bonsái, requieren de un cuidado especializado. A diferencia de la mayoría de las plantas del hogar, arbustos de flor, y otras especies de maceta, las especies de árboles salvajes por lo general desarrollan raíces individuales de varios metros de largo y estructuras de raíces que abarcan un volumen de cintos o miles de litros de suelo. En cambio, un recipiente de bonsái típico permite que las raíces crezcan mucho menos de 1 m, y posee una capacidad de 2 a 10 litros de suelo y masa de raíces. El crecimiento de ramas y hojas (o agujas) en los árboles es también en grandes dimensiones. Los árboles salvajes por lo general alcanzan alturas de 5 metros o más cuando adultos, mientras que un bonsái de grandes dimensiones rara vez sobrepasa 1 metro y la mayoría de los especímenes son mucho más pequeños. Estas diferencias en el tamaño afectan la maduración, transpiración, nutrición, resistencia a las pestes, y muchos otros aspectos de la biología del árbol. Para mantener la salud a largo plazo de un árbol en un recipiente se requiere de varias técnicas especializadas de cuidado.

Medio ambiente de cultivo

La mayoría de las especies de bonsái son árboles y arbustos que en forma natural deben crecer en el exterior. Ellos requieren de condiciones de temperatura, humedad, y luz natural que se asemejen a las condiciones de su clima nativo a lo largo de todo el año. La habilidad del horticultor puede ayudar a que un bonsái proveniente de fuera de la zona de rusticidad local sobreviva y se desarrolle correctamente, pero para ello se requiere de un riego adecuado, protección de sol excesivo o del viento, y posiblemente protección durante el invierno (por ejemplo utilizando camas frías o invernaderos).​

Las especies comunes de bonsái (particularmente aquellas usadas tradicionalmente en Japón) son árboles de clima templado de zonas de rusticidad 7 a 9, y precisan temperaturas moderadas, humedad moderada, y sol pleno en verano con un período de letargo en invierno que pueden ser próximas al punto de congelación. Estas especies no prosperan en ambientes cerrados, en los cuales la luz es muy tenue, y la humedad a menudo es demasiado baja, para que estas plantas puedan crecer de forma apropiada. Solo durante su período de letargo es posible traerlas en forma seguro al interior, y aun así las plantas requieren temperaturas bajas, riego escaso, y condiciones de luz que se aproxime a las horas de luz en que el sol es visible. El elevar la temperatura o brindarles más horas de luz que las disponibles en el entorno exterior natural pueden resultar en que el bonsái salga de su letargo, lo cual a menudo lo debilita o lo mata.

Aun en el caso de especímenes de bonsái que son nativos de la zona del horticultor, el cultivo en exteriores requiere de prácticas de cultivo específicas para asegurar la sobrevivencia a largo plazo del bonsái. Los árboles utilizados en bonsái se encuentran limitados en cuanto a que deben crecer en una maceta relativamente pequeña. Ello reduce en gran medida el volumen de las raíces y suelo que normalmente se encuentran disponibles en un árbol que crece libremente, y hace que las raíces se encuentren mucho más próximas a la superficie del suelo que lo que ocurriría en estado natural. Los árboles es en macetas bonsái tienen mucho menos acceso al agua y a los nutrientes que en su ambiente natural, y el confinar las raíces modifica sus patrones de crecimiento e indirectamente el patrón de crecimiento e la parte de la planta que se encuentra por encima del suelo.

El horticultor tiene cierto control sobre las siguientes variables ambientales, y si los controla en forma efectiva para especímenes individuales puede asegurar la salud de las especies nativas que se cultivan como bonsái, e inclusive puede cultivar con éxito algunas especies no nativas.

  • Regado: Las diferentes especies de árboles poseen raíces con distintas tolerancias a la humedad del suelo. Algunas especies toleran un mojado permanente, mientras que otras son propensas a la podredumbre si el suelo permanece mojado por períodos prolongados. Una práctica estándar de bonsái es cultivar los árboles es en una mezcla de suelo que drene rápidamente, de forma que las raíces no se encuentran mojadas durante un periodo prolongado. Para compensar por la relativa poca capacidad de retención de agua del suelo de bonsái, es preciso regar con mayor frecuencia. El árbol absorbe humedad suficiente para sus necesidades mientras el agua pasa a través del suelo, luego el suelo se seca lo que disminuye las posibilidades de podredumbre. Es responsabilidad del horticultor asegurarse que se riega la planta con la frecuencia adecuada para satisfacer los requerimientos de riego frecuente que exigen ciertos bonsáis, o por el contrario limitar el regado en aquellos que prefieren poca agua o cuyas raíces tienen facilidad para podrirse.
  • Volumen del suelo: Si a un bonsái se le brinda un gran volumen de suelo se lo está invitando a que desarrolle sus raíces, con el correspondiente crecimiento del resto del árbol. Si el volumen de suelo es grande, el tronco aumenta de altura y de diámetro, las ramas existentes aumentan de tamaño y se desarrollan ramas nuevas, y el volumen del follaje se expande. El horticultor puede mudar un bonsái externo de una maceta a una caja de entrenamiento o al suelo libre para estimular este tipo de crecimiento. Si el árbol es colocado nuevamente en una maceta de bonsái el crecimiento del árbol reducirá su ritmo o se detendrá por completo, y puede llevar a la muerte de la planta si el volumen del follaje es demasiado grande para el reducido sistema de raíces que le debe dar sostén. La gestión del volumen de suelo disponible para el árbol le permite al horticultor controlar el tamaño del bonsái, y aumentar su vigor y hacer crecer nuevas ramas toda vez que sea preciso para un nuevo proceso de estilizado.
  • Temperatura: Las raíces de los bonsái en macetas se encuentran sujetas a variaciones de temperatura mucho mayores que las raíces de los árboles que penetran en la tierra. En bonsái de especies nativas, las temperaturas locales por lo general no causan daño al árbol. Para el bonsái de un clima nativo más cálido, el horticultor puede mejorar sus posibilidades de éxito, aislando el árbol de las condiciones locales durante el invierno, o aumentando de manera activa la temperatura de bonsái durante la temporada fría. Para árboles de climas ligeramente más cálidos que el local, las macetas bonsái pueden ser parcialmente enterradas en el suelo y cubrirse con una capa aislante de compost u hojas. En el caso de árboles es que provengan de climas significativamente más cálidos, es posible elevar las temperaturas utilizando invernaderos, de forma que los árboles es relativamente jóvenes no sean expuestos a temperaturas por debajo de las que pueden soportar. Ello puede extender artificialmente la temporada de crecimiento del bonsái, afectando los calendarios de riego y fertilización.
  • Luz natural: Por lo general los árboles requieren una importante cantidad de luz natural, y la mayoría de los bonsái necesitan de luz natural directa durante la temporada de crecimiento para desarrollarse correctamente. Algunas especies de bonsái tolerantes a la sombra no se desarrollan correctamente si recibe un exceso de luz natural directa, por ello es importante que el horticultor preste atención a satisfacer las necesidades específicas en cuanto a luz de cada espécimen de bonsái. Los bonsái tolerantes a la sombra se colocaran detrás de barreras (paredes, edificios), u otras estructuras que reduzcan el impacto de la luz natural directa.

Replantado en maceta

Los bonsái son replantados en su maceta y le son podadas las raíces a intervalos que dependen del vigor y edad de cada árbol. En el caso de árboles caducifolios, esta operación se realiza cuando el árbol está saliendo de su periodo de letargo, generalmente al comenzar la primavera. A menudo los bonsái son trasvasados de maceta mientras se encuentran en desarrollo, y con una frecuencia menor una vez que son maduros. Esto evita que se sientan constreñidos por la maceta y promueve el crecimiento de nuevas radículas, lo que le permite al árbol absorba la humedad de manera más eficiente. Con frecuencia los especímenes que se desea desarrollar como bonsái son colocados en "cajas de crecimiento", que poseen un volumen de suelo mucho más grande que el que posee una maceta de bonsái. Estas cajas de mayores dimensiones permiten que las raíces crezcan más libremente, con el consiguiente aumento del vigor del árbol y ayudando a que el tronco y las ramas se tornen más gruesas. Luego de algún tiempo en la caja de crecimiento, el árbol puede ser plantado en una "caja de entrenamiento" más compacta que le ayuda a crear una masa de raíces más reducida y densa desde la cual es más fácil trasplantarlo a la maceta final. 

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